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“Trampa mortal” elevador defectuoso e ilegal que aplastó dominicano en tienda del Alto Manhattan

Miguel Cruz Tejada - julio 25, 2016


NUEVA YORK._ Como una “trampa mortal”, fue descrito por los investigadores el elevador de carga en el que murió virtualmente aplastado el dominicano José Fernández (El Flaco y/o El Morenito), de 43 años de edad, el viernes, mientras trabajaba en la tienda “La Reguera Dominicana” de la calle 182 en el Alto Manhattan.

NUEVA YORK._ José Fernández, murió aplastado por un elevador de carga el viernes, que fue una “trampa mortal” por estar defectuoso y fue instalado ilegalmente.
Fernández, quien estaba subiendo cajas de ropas y otras mercancías a la segunda planta, sufrió severos y mortales golpes en la cabeza y los hombros.

Las autoridades de la ciudad dijeron que la instalación del elevador, fue ilegal, además de que nunca se supervisaba para mantenimiento y el dueño de la tienda, Ortal Salman del Medio Oriente, tampoco solicitó permiso para ello al Departamento de Edificios de la ciudad, por lo que podría enfrentar cargos criminales en relación a la muerte del dominicano.

Brian Houser, un constructor de ascensor con Ascensor Unión de Constructores Local 1, le dijo al tabloide Daily News que él sospechaba que el ascensor había diso instalado por técnicos sin licencia.

La tienda de descuento es sólo dos pisos y la ciudad no tiene registros sobre el ascensor en el edificio.

"Ustedes pueden agarrar una bolsa de herramientas e instalar un ascensor en este momento", dijo Houser frente un pequeño altar improvisado ante la valla “ciclónica” de la tienda.

"Usted no necesita una licencia, las licencias se necesitan por ejemplo para barberos, pero no para instalar un ascensor", dijo el sindicalista.

Horas después de la muerte de Fernández, los inspectores del Departamento de Edificios y el Departamento de Investigaciones, se presentaron en el lugar, y tomaron fotografías desde techo de un edificio contiguo.

Varias personas dijeron creer que el ascensor se instaló en los últimos seis meses a un año.

Tony Sosa, de 24 años, y quien se describió como uno de los mejores amigos de Fernández, dijo que había oído a los propietarios de la reguera decirle a la víctima, que reparara el elevador porque no funcionaba bien.

Uno de los trabajadores dijo que los propietarios de la tienda habían montado el ascensor subir a un nuevo espacio de almacenamiento en el segundo piso y escondido detrás de una señalización amarilla. 

Un funcionario del Departamento de Investigación en el lugar confirmó que el elevador se instaló ilegalmente, además de otras violaciones al código de edificios de la ciudad.

"Estamos muy angustiados," dijo una mujer que se identificó hermana de Fernández, en relación a la devastación de la familia del muerto que vive en Pensilvania. 

Sosa dijo que Fernández vivía solo y a veces trabajaba siete días a la semana y enviaba dinero con frecuencia a sus padres ancianos en la República Dominicana.

"Recuerdo que el otro día se compró un soporte en la espalda porque tenía dolor de tanto trabajar muy duro", agregó Sosa. Explicó que Fernández se entregaba tanto a su trabajo que “parecía el propietario de la tienda, a pesar de que él trabajaba como un perro”.



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