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Barbero y proxeneta dominicano pide anular cadena perpetua por asesinato de un sargento en Providence

Miguel Cruz Tejada - junio 07, 2017


NUEVA YORK._ El barbero y proxeneta dominicano Esteban Carpio, condenado a cadena perpetua por el asesinato del sargento de la policía de Providence (Rhode Island), James L. Allen, en abril de 2005, está pidiendo en la Corte Federal de Boston, que se le anule la sentencia de por vida, alegando que no tuvo un juicio justo y que hubo tecnicismos legales que fueron violados por los fiscales.
NUEVA YORK._ El barbero y proxeneta dominicano Esteban Carpio, condenado a cadena perpetua en 2005 por el asesinato del sargento James L. Allen (derecha) en el cuartel general de Providence. (Fotos Providence Journal y Policía de Providence)


Carpio mató al sargento mientras estaba preso en la sede de la policía de Providence por cargos de drogas, armas y pandillerismo y desarmó al oficial, disparándole.

Tiene de 38 años de edad y presentó el mes pasado una demanda en la Corte Federal, reclamando que su sentencia sea anulada porque sus abogados de Boston no consiguieron preservar los argumentos claves para una apelación. 

Carpio también argumentó que el jurado lo condenó injustamente, aunque carecía de responsabilidad penal en ese momento porque estaba mentalmente enfermo y no podía apreciar la ilicitud de sus acciones.

El estado a través del Ministerio Público, está pidiendo que su petición sea rechazada, argumentando que el jurado había considerado la salud mental de Carpio al convencerlo del asesinato de Allen y el asalto a una anciana. 

La fiscalía también señala que el Tribunal Supremo de Rhode Island confirmó previamente la condena.

“La evidencia obtenida en el juicio del peticionario fue abrumadora en la medida en que reveló la conducta astuta y calculadora de Carpio, antes, durante y después de haber cometido los crímenes por los que fue condenado”, escribió la fiscal estatal Jane M. McSoley. 

“En esta petición, Carpio no ha ofrecido nada para socavar las conclusiones de la Corte Suprema de Rhode Island, que tiene derecho a una presunción de corrección en ausencia de evidencia clara y convincente de lo contrario”, añade la funcionaria judicial.

El tribunal superior del estado en 2012 negó la apelación de Carpio, diciendo en parte, que sus abogados de Boston, Robert Sheketoff y Kirsten Wenge, habían optado estratégicamente por no seguir un nuevo juicio. 

También encontró que el juez del Tribunal Superior Robert D. Krause había instruido con precisión a los miembros del jurado que era su deber, y no de expertos, determinar si Carpio estaba legalmente loco en el momento de sus crímenes.

El 16 de abril de 2005, la policía de Providence estaba interrogando a Carpio en el cuartel general sobre su participación en el apuñalamiento de la anciana Madeline Gatta de 84 años de edad.

Carpio se quedó solo con el sargento Allen en una sala de conferencias del tercer piso después de pedir un vaso de agua. Desarmó al oficial y le disparó. 

El sargento de 50 años de edad, padre de dos hijas adolescentes, murió en cuestión de minutos.

Carpio escapó por una ventana, pero más tarde fue arrestado después de una pelea. Su rostro estaba cubierto por una máscara de plástico, con los ojos hinchados y profusos cortes, durante su primera aparición en la corte, después del asesinato.

Alegó a través del abogado Sheketoff que “estaba en la agonía de una psicosis, no podía apreciar la ilicitud de sus acciones y era incapaz de controlar su comportamiento”. 

En las semanas antes del tiroteo, la madre de Carpio había llamado a una ambulancia para llevarlo al Hospital Faulkner, en Boston, para una evaluación psiquiátrica. Los médicos que lo examinaron en Faulkner y el hospital The Providence Center en Rhode Island, atribuyeron su estado al estrés y abuso de drogas.

El jurado rechazó la demanda de inocencia de Carpio por razón de locura y lo encontró culpable de asesinato premeditado. 

Carpio que era un barbero de Boston, proxeneta y traficante de drogas, está cumpliendo la condena en la cárcel MacDougall-Walker, una prisión de máxima seguridad en Suffield, Connecticut.



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