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miércoles, 14 de marzo de 2018

“Me arrodillé, los besé y me despedí, se veían hermosos y extraños” relata en juicio padre de niños asesinados presuntamente por niñera dominicana

Miguel Cruz Tejada - miércoles, marzo 14, 2018





NUEVA YORK._ En un desgarrador testimonio el lunes durante el juicio que se le sigue a la niñera dominicana Yoselyn Ortega, por el asesinato de los niños Lucía y Leo Krim en octubre de 2012, el padre de las criaturas, Kevin Krim, relató que cuando llegó al hospital, los cadáveres de sus hijos acribillados a puñaladas, estaban acostados en mesas del hospital, con sábanas hasta la barbilla. 

NUEVA YORK._ Kevin Krim, padre de los niños asesinados presuntamente por la niñera dominicana Yoselyn Ortega, estremeció al jurado el lunes, con un testimonio estremecedor. (Fotos fuente externa).






“Se veían hermosos y extraños. Habían perdido mucha sangre, así que eran azules. Pero todavía tenían esa piel perfecta, las largas pestañas. Tenían ese pelo marrón arena, y se notaba que los doctores habían tratado de lavar toda la sangre, pero todavía había un tinte castaño rojizo", añadió el señor Krim, sin poder contener las lágrimas y estremeciendo a los jurados. 

Krim, en ese momento, era el director ejecutivo de la plataforma de noticias CNBC en internes y estaba de viaje, recibiendo la noticia, cuando el avión acababa de aterrizar en el aeropuerto Kennedy, en octubre de 2012. 

Dijo que cuando apagó el modo avión en su teléfono, se sumió en una pesadilla de la vida real. 

“Mi estómago estaba en la garganta", añadió el padre, cuando su teléfono se inundó con mensajes de texto de vecinos y padres de los amigos de sus hijos diciendo que habían escuchado que algo terrible había sucedido. 

"Estaba buscando a tientas tratando de averiguar, diciendo, ¿qué está pasando?, ¿qué está pasando?", dijo Krim, pero sus súplicas de información fueron interrumpidas por un anuncio del piloto que decía que policía estaba esperando en la puerta de embarque a un pasajero. 

Pasarían horas antes de que se enterara de que su esposa, Marina, había entrado en el baño de los niños en su apartamento de la calle 75 Oeste en Manhattan, esa noche de octubre de 2012, agarrando la mano de su hija de 3 años, para descubrir a Leo y Lucía, con los ojos vidriosos y empapados en sangre y apilados una encima del otro en la bañera. 

Krim describió cómo, horas después, él y su esposa se despedían de sus hijos mientras yacían en mesas de acero en el hospital Saint Luke's de Manhattan. 

"Me arrodillé, los besé y me despedí", relató mientras los jurados y la mayoría de los asistentes en la sala de justicia, comenzaron a llorar. 

Varios miembros del jurado se limpiaban numerosas veces los ojos con toallas de papel. Una mujer jurado usó el cuello de su suéter para detener sus lágrimas. 

Krim dijo que había hablado con Lulu por última vez, que la había apodado como su “pequeño tomate", la noche anterior. Ella había estado entusiasmada con un galardón que le habían otorgado en la escuela, dijo. Leo, a quien describió con ojos profundos, serios y marrones, no estuvo presente. 

Unas 24 horas después, Krim estaba en busca de respuestas cuando un asistente de vuelo se acercó a su asiento y le pidió que fuera a la cabina. 

"Me senté en la cocina", dijo Krim, deteniéndose mientras su voz titubeaba. "Es lo peor que se puede imaginar. Esperaba que fuera una pesadilla, y no fue así", agregó. 

"Dos agentes de policía de Nueva York vestidos de civil me levantaron del piso. Alguien me tomó del brazo y alguien consiguió mi bolso. Luego vi que había un mensaje de voz de Marina. Presioné play para escucharlo, y oí el ruido de fondo de sus gritos. Me derrumbé en el suelo", relató el padre. 

"No sé si me recogieron o me llevaron al automóvil”, dijo Krim, antes de ser transportado al hospital donde estaba su esposa histérica. 

Fue allí, en una habitación privada, rodeado de policías, cuando un cirujano finalmente le dijo que dos de sus hijos habían muerto. 

"Estaba llorando, estaba dando vueltas porque no quería que la gente me tocara. Nadie parecía saber mucho de los detalles, pero dijeron que fue la niñera quien los mató", dijo Krim. 

Luego, el padre se dirigió a la sala del tribunal para mirar a Yoselyn Ortega, quien durante todo el testimonio de Krim, como lo hizo con la de Marina, miró al frente y evitó el contacto visual. 

Él testificó que esta era la primera vez que veía a Ortega, ya que ella había asesinado a sus hijos. 

Krim testificó que Marina, cuando finalmente se reunieron en el hospital, estaba frenética. 

"Corrió hacia mí y me abrazó, y luego me empujó y me dijo que no nos divorciaríamos, porque la gente siempre se divorcia cuando les ocurre algo a sus hijos. No nos divorciaremos. No creo haber dicho nada, estaba en estado de shock", recordó. 

Después de los asesinatos, la pareja Krim procreó otros dos hijos. 

Se mudaron y nunca han vuelto a regresar al apartamento escena del crimen, dijo Krim. Dijo que a pesar de mudarse al centro de Manhattan, su esposa y su hija aún vieron a la hermana de Ortega, que se había acercado a una Marina con un avanzado embarazo en la clase de baile de Lulu para decirle que su hermana era niñera. 

Los fiscales que no están obligados a probar el motivo, alegaron que Ortega estaba celosa de la vida de Marina Krim como madre casera y se ofendió cuando le ofreció más dinero para que hiciera la limpieza además del de niñera.




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