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Miguel Cruz Tejada - octubre 30, 2015

Angel Moreno dice que ha superado el trauma y que su situación es un nuevo reto para su vida
Estudiante dominicano víctima de brutal paliza, lesión cerebral permanente  y un sueño truncado



Miguel Cruz Tejada




NUEVA YORK._ El domingo 9 de noviembre de 2008, a pocos días del primer triunfo del presidente Barack Obama, Angel Moreno, un estudiante de excelencia en la Universidad Estatal de Syracuse (Nueva York), había ido a una pizzería a celebrar el histórico acontecimiento, ya que Obama, uno de piel negra como él, había sido electo primer presidente de color de los Estados Unidos.

NUEVA YORK._ Angel Moreno, víctima de una brutal en el 2008, una lesión permanente un sueño truncado. A la derecha, con su madre Miguelina Núñez.
Pero nunca se imaginó que esa misma noche, su vida quedaría marcada para siempre por la brutal y cobarde agresión de un militar del ejército norteamericano, que estaba vestido de civil y borracho, provocando una discusión en la que Moreno no participó, pero fue la víctima principal.
Después de que algunos de los compañeros del estudiante dominicano, cruzaron palabras con el militar identificado como Kevin Flanagan, éste, siguió a Moreno y lo golpeó por la espalda, con tan fuerza, que el muchacho cayó encima del guardalodos de un vehículo, golpeándose en la cabeza.
Fue transportado en un helicóptero a un hospital de Syracuse, donde permaneció tres meses en coma y conectado a equipos de respiración artificial.
Su madre, Miguelina Núñez, una enfermera residente en El Bronx, lo daba por muerto, aunque nunca se dejó vencer por la poca fe.
A fuerza de un largo tratamiento y terapias físicas intensivas que todavía se le aplican, el estudiante logró sobrevivir y reponerse, aunque tiene dificultad para caminar sin la ayuda de un ribete que simula una pierna plástica (no prótesis) y debe ser cuidado las 24 horas por una especialista en cuidado familiar de salud, dice que aún superando el trauma del ataque, su dolor más fuerte es sueño truncado.
El de no haberse podido graduarse en la universidad y no comprarle la casa que le prometió a su madre.
A ocho años de la agresión, Angel ha quedado con una lesión cerebral permanente y el sueño truncado.
El militar fue llevado a un juicio dominado por los prejuicios raciales de siete jurados blancos que lo absolvieron de los cargos de intento de asesinato y lo declararon culpable por “asalto no agravado” y “no intencional”.
Lo primero que le pidió a su madre fue una comida que le gustaba, pero no pudo decírselo con sus palabras.

LA HISTORIA
“Caí en coma inmediatamente me desperté, me di cuenta de que no podía hablar, sino era por señas”, cuenta Moreno en una entrevista con este reportero.
“El me cambió la vida a mí, estaba en tercer año de universidad  y pensando en mi futuro y de repente, un hombre miserable, borracho y que no sirve para nada, me cambia la vida por su frustración”, añade el estudiante.
“Eramos como entre 11 y 12 estudiantes y el tipo llegó a la pizzería y estaba borracho, siendo un militar se creyó un superhombre”,  relata Moreno.
Narra que salieron al parqueo de la pizzería y él estaba cerca del carro, cuando sintió un fuerte golpe en la nuca y después… todo fue oscuridad. “Me dio por detrás sin cruzar ninguna palabra con él”, recuerda.
El efecto fue tan brutal que el estudiante perdió parcialmente la memoria e incluso, le dijo a su médico que el presidente era Bush en vez de Obama.
“Aunque mis compañeros estaban discutiendo con el guardia, yo siempre me quedé callado, sólo me limitaba a escuchar”, añade Moreno.
Desconoce si Obama supo algo del incidente.
Se muestra todavía airado por el veredicto racista del jurado.
“Trato de no pensar en lo que pasó, lo veo como otro reto en mi vida. Lo que me he preguntado es ¿qué voy a hacer después de esto?”.
Le había prometido a su madre ser el mejor de los graduados y comprarle la casa.
Ahora, el gobierno le da un mísero cheque de deshabilitado y otra ayuda que suman unos $800 dólares.
Agradece a los médicos y terapistas su progresiva recuperación.
Su madre dice que los testigos cambiaron sus versiones¸ lo que benefició al militar en la corte. La decisión fue no apelable.
Uno de los alegatos fue el de que el militar tenía una estatura muy baja ante de la Moreno, que mide 6´5 pies.
Una demanda sometida en lo civil, otorgó a Moreno $5 millones de dólares, que por ahora son incobrables, porque la pizzería se declaró en bancarrota, el militar ni siquiera reportaba los impuestos y la ciudad no es demandable.
A raíz de la agresión, el militar fue expulsado del ejército.
Moreno puede caminar aunque no derecho y con esfuerzo, ayudado por el equipo porque todavía no ha recuperado el equilibrio.
Parte de su cerebro tiene exceso de agua, lo que le ha provocado algunos ataques de epilepsia, de los que nunca sufrió, antes de la agresión.
El trauma lo ha ido superando y se muestra satisfecho de su recuperación en la que se concentra, desarrollando algunas actividades.
Mantiene la destreza y habilidad para manejar la computadora portátil, su mejor compañera, aparte de la mamá.
También es un amante del baloncesto, y era el asistente del coach en el equipo de la universidad de Syracuse.
De su madre, dice que no sólo es su heroína, sino su principal defensora, porque como enfermera sabe muy bien lo que se debe hacer y cuando ve que algo no se está haciendo en los hospitales, les reclama a médicos y enfermeras.
“Mi mamá y yo vamos al cine, de compras y nunca me ha dejado solo”, afirma Moreno, al punto de que la madre se lo llevó a la República Dominicana por cuatro días.
Ella dice que su profesión la ayudó a entender el problema de su hijo. Ha intentando jugar basquetbol, pero el esfuerzo excesivo lo sofoca.
“Actualmente no pienso tanto en mi futuro, pero seguiré mejorando, y ya me subí al primer tren que no podía usar desde hacía ocho años”, explica Moreno.
Su mensaje a los que creen que cuando pasa ese tipo de situaciones, se acabó la vida.
“Los exhorto a tomarlo como un desafío en sus vidas, ahí no se acaba la vida”, concluyó diciendo el estudiante.

LA MADRE
La señora Núñez dijo que como madre lo más importante para ella es que “tengo mi muchacho vivo y que el Señor me ha permitido ganar el dinero para atenderlo a él, porque recibe dos cheques del gobierno, uno de $789 dólares en total, lo que no alcanza para nada”.
“Si alguien sabe de un abogado que pueda cambiarnos la realidad de que aunque ganamos la demanda, no podemos cobrarla, que nos ayuden”, expresó la madre.


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